Campeonato Mundial de la Protesta Airada
          El equipo alemán se frena en mitad de la cancha y decide permanecer en esa posición. Los suecos se agolpan en una barrera impenetrable que cubre todo el ancho de su arco.
          Directo al túnel, los croatas pasan por alto los vestuarios y salen a la calle, interrumpiendo el tráfico en las afueras del estadio. Jugadores y aficionados cortan diversas rutas nacionales. Los franceses improvisan barricadas junto a simpatizantes españoles que recuperan su vieja pasión libertaria.
          La escuadra italiana entra en huelga de hambre por tiempo indeterminado. Prontamente se rebelan a sí mismos ante un plato de fetuccinis. Las delegaciones de México y Argentina realizan un multitudinario piquete frente a las instalaciones de la FIFA. Joseph Blatter, presidente de dicha institución, es secuestrado por el Comando Ucraniano contra los Tiros Libres y Penales Mal Cobrados.
          Todo el cuerpo colegiado de la Escuela Internacional de Árbitros, en pleno, no alcanza a frenar los disturbios. Ejércitos de referíes intentan restablecer el orden. Grupos de fanáticos les hacen tragar sus pitos o retroceder con los banderines ensartados, flameándole del culo.
          Se agitan todas las banderas, bengalas multicolores; llueven papelitos y serpentinas. La muchedumbre grita consignas revolucionarias en esperanto. Se abrazan y saltan en una única ola humana beligerante.
          El Mundial se suspende oficialmente más de treinta veces, pero nadie quiere regresar a su casa. Se da una vuelta olímpica, una eterna vuelta olímpica en cada barrio, en cada plaza. Todos llevan una copa en alto y beben y muestran la sonrisa ineludible de siglos y siglos de derrota que se esfuman en un poderoso brindis. ¡Vamos mundo todavía! ¡No está muerto quien pelea!


Cinzcéu dijo
Y al final la historia instituirá Día Mundial de la Protesta Airada aquel en que unos alemanes con escaso amor propio o unos suecos de espíritu defensivo boludearon durante 120' y aburrieron a más no poder a las masas movilizadas del planeta. Como diría el Mendieta, ¡qué lo parió, Don Inodoro!
7 Julio 2006 | 03:13 AM