| Como en Buenos Aires sigue el verano y con el Tucán ya estamos cansados de tanto tipear, dejamos encendida y en piloto automático la Máquina de Postear. De ella nacen artículos que alivian tanto al autor como al lector, que ha de encontrar breves y refrescantes historias que se autoactualizarán cada 48 horas. Aunque la Máquina tiene suficiente memoria virtual como para escribir gruesos tratados de filosofía, la hemos sintonizado en la categoría de “Novelita por entregas para temporada veraniega”, es decir, sencillos y entretenidos capítulos de acción y suspenso para toda la familia. Demás está decir, entonces, que si la trama automática se complica y los conflictos emergen envenenados, echenlé la culpa al verano o al recalentamiento global... ¡Nosotros no somos los autores! La Máquina funciona por su propia cuenta, al menos hasta que se le acabe la cuerda... |
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      Reinaldo Rodríguez dedicó toda su vida al espiritismo, utilizando sus capacidades de médium para amasar una cuantiosa fortuna que no llegó a disfrutar. Ni bien muerto, apenas si perdió el tiempo en saludar a algunos parientes difuntos que lo esperaban desde hace décadas. Concentró todas sus fuerzas para comunicarse con su mujer, que todavía lo lloraba mirando un álbum de fotos. -¡Matilde! -le gritó, tratando de sintonizarse con el más acá. -¡Matilde! Dejá de llorar y prestá atención... -¿Reinaldo...? ¿Eres tú...? -le contestó la mujer, secándose las lágrimas. -Claro, mujer... ¡Hace media hora que te estoy llamando! -Bueno... ¡No te alteres! Ahora tenés toda la eternidad para expresarte... -calculó Matilde. -¡Puede ser que ni siquiera muerto me tengas un poco de respeto! -¿Pero qué querés que haga, hombre...? ¡Con ese carácter podrido no te aguanta ni San Pedro! -Justamente por eso te llamaba... -susurró Rodríguez, procurando que ningún ángel o demonio lo escuchara. -¿Qué pasa ahora...? ¿En qué lío te metiste? -En ninguno, mujer... Es que acá la cosa está difícil. Me tienen en una especie de limbo... Van por el número 37 y yo tengo el 28.600. Sería bueno que mandaras unos pesitos para agilizar los trámites y que me concedan una rápida indulgencia. -¿Y con qué dinero?... Si me dejaste viuda y sin respaldo. -Es que yo tenía unos dólares que fui ahorrando y... -¡Hijo de puta! Ya me parecía a mí que me escondías la plata... -Gritó Matilde indignada. -¡Y ahora me vengo a enterar que me matabas de hambre para guardarla debajo del colchón! -No... Debajo del colchón, no... Pero... -¡Pero andá a la puta madre que te parió! ¡Pedile plata a esa vieja de mierda o al tránfuga de tu padre, ahora que los tenés bien cerquita! -Querida, por favor, yo la quería compartir contigo, cuando fuésemos viejitos... Matilde largó una carcajada, encendió la radio, sintonizó una canción de los Rolling Stones y subió todo el volumen del aparato.       "Its only rock and roll, but i like it... I like it..." -Quedó resonando de este lado de la tarde. (CONTINUARÁ...) |


...y como para cuando la segunda parte, ah??
Está bien interesante la historia.
EXITOS!!!!!!!!!!!!!
Seguiré leyendo en 48 horas (esta es una Máquina de Comentar, cualquier queja remitirse al agujero de ozono)
Pues será una novela escrita por una máquina, pero tiene toda la gracia y pinta de ciertos Mono y Tucán cocteleros que suelen andar por aqui...
Espero la siguiente entrega...
Hare Krishna; solo vine a cantar: "Its only rock and roll, shake it..., shake it..... shake it
She loves you yeah yeah yeah
Mañana miércoles es la segunda entrega si no se empasta ningún engranaje de la máquina. Con el Tucán, mientras tanto, seguiremos escribiendo nuestras cosas, pero mucho más relajados por el confort de semejante tecnología.
Gracias Balena por acercarte a esta humilde selvita, y no dejen de visitar el blog de este colega que ha firmado como Sir tim.
Bueno gracias; gracias por pasar vos hacia el mio.
Viva la reciprocidad!
Viva el Mundo!
Viva la coctelera!
Hare hare
Sir Tim, somos una muestra de la tan anhelada hermandad entre los pueblos. Lástima que seamos del mismo pueblo...