ACLARACIÓN AL PASO: Como el Mono anda colaborando, ya con cierta continuidad, en un programa de radio de Buenos Aires, el tiempo para dedicarle a este blog se acorta, pero como me es imposible dejar esta viciosa y estimulante Coctelera, he optado por postear algunos de los experimentos sonoros que luego saldrán en la radio. Sepan disculpar aquellos a los que les cueste o incomode ponerse a escuchar. Es el único modo que he encontrado por ahora de permanecer entre ustedes; porque mi idea es continuar en este espacio y seguir visitando colegas y amigos. No hay pues ni depresión ni falta de ganas. Es un placer, siempre lleno de comentarios y desafíos.
¡Nos vemos o nos escuchamos...!
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El último en caer
Arrojaron primero una piedra contra un helecho gigante. Se acercaron a tantear la herida en el tronco. Estudiando la piedra y la herida, probaron después puntería con rocas filosas, tremendas; resplandecían en la noche de la humanidad más lejana y profunda, volteando frutos, enemigos y fieras...
Al tiempo, usaron garrotes o hachas de hueso pulido. Arremetiendo con arcos y flechas, cortaban el aire sus lanzas y espadas, forjadas en fraguas...
Entonces llegaron a caballo, por miles, portando escudos y ballestas, catapultas, cañones que escupían veneno desde buques a vela. Después la historia prosigue: aviones, tanques, metralletas. Bombas neutrónicas. Láseres, bacterias... El monopolio ya obvio del poder y la fuerza. El mismo pasado plasmando la vida moderna...
Y en el fragor del combate, un triste primate pulsa el botón con plena conciencia... Y se queda mirando el último atardecer del planeta...