El ciudadano medio,
medio boludo,
medio gilipollas,
medio huevón,
opina lo que opinan los medios
radiales, gráficos, televisivos, informáticos,
medio verdades, medio ficciones,
medio campañas propagandísticas.
Y aunque medio comprende
que la vida no sirve vivirla a medias,
al ciudadano mediatizado
le asustan los extremos...
Ante el menor riesgo
busca mediar inmediatamente
y prefiere
las medias tintas,
los mediodías,
las medianeras...
Consigue no empezar nada
ni acabar nunca.