Verdes Relatos Mitológicos

Los sátiros de mi barrio con una mano se drogan y con la otra masturban luciérnagas. Salen de madrugada a corromper hadas madrinas y ninfas voladoras. Se ocultan bajo el toldo de la esquina y esperan a que la luz de la farmacia atraiga mariposas nocturnas o musas inspiradoras. Cuando la bichita indefensa se posa a descansar las alas, aprovechan para abalanzarse y dar rienda suelta a sus instintos copuladores. Pero muchas veces se llevan una sorpresa con ciertos duendecillos, hechizados como doncellas, pero transformados en sapos que, como ya se sabe, suelen ser mucho más asquerosos y degenerados que los sátiros... Así que casi siempre quedan solos como empezaron o, mágicamente, con el culo roto y parpadeando.


laveron dijo
¡qué barrio tan mágico y atroz!
saludoS!!!!
laura
5 Diciembre 2005 | 10:06 PM