Todo ordenador conectado a Internet tiene una dirección llamada IP que se compone de un código de cuatro cifras con números que van del 0 al 255, separados por puntos. Cada vez que uno deja un comentario o crea un artículo en su blog, la dirección IP que esté utilizando quedará incluida.
Así, los “informáticos antiblogs” serán capaces de rastrear esa IP, ya que el Internet Service Provider (ISP, o traducido: Proveedor de Servicios de Internet) registra qué dirección IP estaba asignada a cada número de teléfono en un momento dado, y la ofrece fácilmente a quien quiera “investigarlo”.

Policía antidisturbios, policía secreta, policía científica, aeronáutica, militar... Si faltaba alguna policía los franceses se han animado a crearla. La “policía antiblogs” parece cobrar fuerza en París y extenderse por toda Europa. Esta mentalidad “investigativa” o policial se deja ver además en los post de ciertos navegantes que siguen asignándole a los blogueros un rol destacadísimo en los actuales disturbios ¡y en los futuros...!
En su nota Analfabetos en la blogosfera, publicada por www.abc.es, el periodista Eduardo San Martín nos alerta:
“Y será bueno que aprendamos desde ya hacia qué territorios ingobernables conducen determinadas políticas de integración sustentadas en un chorreo inagotable de dinero que, en buena medida, han producido el efecto perverso de consolidar unos guetos urbanos tercermundistas y unas escalas sociales casi impermeables.”
Hablando de la educación en España y tratando de sacar conclusiones de lo que sucede en Francia, agrega: “Y todo para crear una casta de analfabetos con título que, a falta de trabajo pero con un gran dominio de lo último en internet, pueden prender la mecha de la próxima revuelta propagada a través de la blogosfera.”
No nos pongamos paranoicos, de uno y otro lado... Así como la policía antiblogs es una humorada, difícilmente un blog pueda incendiar un automóvil; a menos que estalle una Notbook y queme el tapizado... ¿O me equivoco y somos el quinto poder... y no nos habíamos dado cuenta?

(Dibujo del Chingón)