Las delicados placeres de la alta burguesía gorilona
Después de comer un buen pollo asado
con papas fritas
me gusta dármelas de burgués...
Pongo las patas sobre la mesa
y ejecuto un estridente eructo.
¡Viva la patria! -grito-
acariciándome la barriga, satisfecho.
Después
doy un beso
directo al pico de la botella,
dejando que el vino tinto se derrame
por toda la extensión de mi pecho.
Entonces, me desperezo
con un nuevo eructo que se mezcla
entre bostezos.
Sintiéndome
un pacifista decidido
a perdonar tiranos, masacres, genocidios.
Un benefactor del mundo
dispuesto a donar los restos de pollo
a la clase media en apuros.
Algunos domingos
me olvido del pueblo trabajador y campesino.
No consigo
ser revolucionario
con la panza tan llena...


finchu dijo
Revolucionario no, pero despues de una buena comida te entran ganas de invadir Francia.
15 Noviembre 2005 | 12:59 AM