Me atraen las mezclas, los revoltijos, los pastiches, las tiendas donde se venden biblias junto a calefones. Me gusta cuando los futbolistas hablan de política internacional o las modelos ponen en funcionamiento sus siliconas o sus neuronas y atacan con profundas reflexiones filosóficas sobre la eternidad del cangrejo. ¿Quién dijo que un bloguero semianalfabeto no puede opinar sobre la teoría cuántica o el expresionismo alemán? Kafka escribió “América” sin haberla conocido nunca... ¡No hay cosa más insufrible que un poeta hablando de poesía o un abogado sobre leyes! Me encanta pues el intercambio de opiniones, de estupideces, de miradas cómplices.
No me causa tanta gracia cuando los curas gobiernan sobre el sexo, los periodistas se encargan de la realidad, los policías de la seguridad interior y los políticos de nuestra vida. No me agradan los socialismos “reales” ni los capitalismos “humanizados”.
Es que tengo un límite para mis gustos. No soy un mono ilimitado. La tolerancia infinita no es mi fuerte. Me gusta también ser vino en medio de tanto aceite.


El intercambio de estupidez está bien si no somos tan estupidos como para no aprender nada de él.
A mí me repatea el hablar por hablar, las conversaciones vacías, sobre el tiempo o sobre lo que me dijo el vecino que le había dicho un amigo que le había pasado a fulanito.
Y no es que yo tenga una conversación súper intersante, más al contrario. Lo que yo hago es no hablar. Pero, como todos somos un poco contradictorios, aquí estoy respondiendo a tu post.
Y es que, quizá mis dedos son más insensatos que mi lengua.
El socialismo "real" anda peleando bancas en el Congreso, el capitalismo "humanizado" propuso elecciones en Irak, el vino con aceite es bárbaro para tomar más y que pegue menos, pero cuidate, no comas sandía.
Hola Mono: Lo lamento seguiré siendo insufrible así es que pronto escribiré acerca de Paul Valéry (poeta francés) y de su poesía; copiaré un poema de un poeta de Jalisco (México) llamado Ricardo Castillo, y hablaré acerca de él y también escribiré un poema dedicado a un poeta de Tabasco (México) llamado José Carlos Becerra porque cuando uno escribe algo dedicado a un poeta es como hablar de él y de uno mismo.
Sabes, es que se me hace lindo hablar de poetas, y al paso intentar serlo también. Hasta que por fin me quede bien aunque sea un verso de una sola línea.
Saludos.
H.L.
Como dijo el poeta "lo peor para enterrar a los muertos es un sepulturero". Así que es bueno hablar de lo que quiera cada cual, aunque no lo conozca demasiado. Las impresiones también son importantes, y quien más quien menos puede opinar de lo que le parezca; aunque no sea muy racional lo que diga.Y, claro, si no nos gusta, peor para nosotros.
Saludos desde España.
Un comentario que parece un post
Además de ser colegas de una creatividad y sensibilidad extrema en sus propios blogs, me asombran cada día más con sus aportes, donde se puede entrever la personalidad y las agallas de cada uno. Quizás me había acostumbrado a recibir mensajes positivos sin demasiada opinión propia, o insultos de parte de lectores que menospreciaban el humor o les parecía un recurso de agresión gratuita y pedante.
Claro que el cariño entre la mayoría de los que figuran como mis viejos "amigos" siempre ha fluído. Pero, por primera vez en estos casi seis meses de escritura bloguera, siento que éste es el tipo de comunicación que esperaba encontrar en la Coctelera. Sólo por poner un ejemplo (y sin despreciar los otros comentarios), es de una gracia y autenticidad total el de Utopista, que se confiesa un poeta “insufrible” que, pese a todo, hablará de la poesía de Paul Valéry y Ricardo Castillo, otro escritor de su querido México. Me asombra también verlos discutir y extrujarse el cerebelo en temas que, hasta ahora, me parecían que solo a mí me inquietaban...
Bien podrían entrar alabando o comentando mi artículo y ya. Pero no. Disfrutan de la humorada pero expresan lo suyo, lo propio, haciendo gala de su identidad y de su sentido del humor. ¡Y esto es muy valioso! Es un ejercicio y un aporte que me llena de entusiamo y me da fuerzas para superar falta de tiempo y problemas varios, para visitarlos más seguido y conocerlos, aunque esto no se trate de “devolver comentarios”. Pero es que sencillamente me están contagiando esas ganas... ¡Malévolos colegas que no dejan que uno decaiga!