Pero parece que los blogs no eran los incendiarios...
| De a poco, la crisis va provocando una reflexión colectiva sobre el fracaso de Francia para integrar a sus minorías africanas y musulmanas. Al menos su presidente, Jacques Chirac, habló por primera vez de la desigualdad y la discriminación que causaron dos semanas de disturbios, y reconoció que "Hay una necesidad de responder con intensidad y rapidez a los innegables problemas que enfrentan muchos habitantes de vecindarios pobres en nuestras ciudades". Pero como los elevados índices de desempleo y discriminación no se cambian ni con mayor represión ni con palabras, la frustración entre los hijos de inmigrantes de las ex colonias francesas sigue encendida como un fósforo. "Las cosas están tranquilizándose", dijo el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, "pero eso no significa que no puedan volver a ocurrir". |


Dentro de poco se nos va a quemar la cabeza, yo bebo mucha agua por las dudas...;)
Lo que pasa en Francia es visible por lo radical, en E.U. los inmigrantes mexicanos, centroamericanos la pasan muy mal, (los centroamericanos en México también) pero allá hay maneras sutiles y burdas de explotación. Bueno, México es también un país altamente racista, lo es desde sus grupos gobernantes, los es desde los sectores burgueses, y lo es hasta en los barrios de clase baja. Y el enojo está allí latente.
Lo de Francia es, efectivamente caos global; quizá en un futuro suceda eso en otros países por las fuertes restricciones que hay con sus minorías, aunque la mera verdad ser negro o moreno -de la piel-, ser del tercer mundo, ser indio, no es ser minoría, muy al contrario creo que somos millones los que somos así: prietos y sin expectativas de futuro: las verdaderas mayorías del globo.
H.L.
La discriminación (no como diferenciación sino como desprecio de otro) no parece ser privilegio de mayorías ni minorías, en Argentina se discrimina al "bolita" o al "paragua" en una melange que los une a un clasista "villa" o "negro". Algunos tienen poder, otros fósforos. El judío al cristiano, el católico al musulmán, el negro al blanco, el blanco al resto, y así vivimos. No me siento mal admitiendo que discrimino, quiero a los fachos fuera de este mundo, y pienso discriminarlos siempre. Otra cosa es marginar a otro por una condición inherente a su ser, o por la posición social que lo obligan a tener. Si la culpa no la tenían los blogs la cosa se complica.
Yo podría escribir un post en lugar de abusar de este espacio, pero entiendo que el Mono fomenta y agradece comentarios así que lo voy a decir, aunque (aclaro) no sea experto en la revuelta francesa pero sí un libre opinador.
1- Me parece que los acontecimientos en Francia no revisten un carácter "musulmán". Sí social, político, racial y etario y sí vinculado a la ofensiva contra el mundo árabe que, sus verdugos, enrasan en términos de "fundamentalismo islámico". Tampoco hay que olvidar que pese a su 1789, su tradición libertario- intelectual y su relativa oposición a la invasión de Irak, Francia 2005 sigue siendo un país colonialista.
2- Como señalaba Grismar, no se trata de cuestión de mayorías y minorías. En México predominan los hijos de aborígenes, en Lousiana los negros no son minoría, Paraguay es casi todo guaraní (y bilingüe) y Sudáfrica menos negra que negrísima. Pero, agrego, el centro de la cuestión no es racial ni religiosa sino económica y política. Lo que se pudre y se cae a pedazos es el mito de la "libertad, igualdad, fraternidad" cuando a lo sumo se extiende el sagrado sufragio pero los bienes sociales, los derechos efectivos y las decisiones políticas se reconcentran en unos muy pocos.
3- El problema, para decirlo en dos palabras, es el de siempre. "Odio a estos árabes (indios, negros, chinos o lo que corresponda) brutos y sucios sin cultura ni futuro pero, sin ellos, ¿quién carajo va a juntar mi basura, fregar mi inodoro y encender la maquinaria de mi fábrica? ¡Y encima me quemaron el auto! Señores políticos: domestíquenlos, edúquenlos o reprímanlos pero por favor ¡hagan algo en nombre de la (mi) libertad!"
De acuerdo, pero la cuestión político-económica está sustentada en un fundamentalismo de Estado que no deja de lado la cuestión religiosa, quizás no tan evidente en Francia, pero sí en EEUU o Italia. El odio racial o religioso es funcional a quienes pretenden que se someta a su "mano de obra", sin él, y ya que la mayor parte de la humanidad estamos dentro de esa minoría sin poder ni político ni económico, no podrían lograr, al menos tan fácilmente, sus objetivos.
"je suis au plus profond de l´abisme"
Rimbaud.
No comprendo el mundo.
...Hay una necesidad de responder con intensidad y rapidez a los innegables problemas que enfrentan muchos habitantes de vecindarios pobres en nuestras ciudades". . continuar
Hoy como ayer
queda claro que la famosa consigna de la Revolución de liberté...