Eramos gigantes,
gigantes...
Hasta el más pequeño
sueño de inmigrante.
Gigante, gigante.
El niño de pecho,
el gurí hambriento y descalzo.
Enorme, imparable.
Otros mastodontes de vidas miserables
pasarán a la historia
como poderosos, próceres minúsculos,
infames cobardes,
asesinos seriales y presidenciables.
Pero en verdad
Goliat era David
y David era Goliat...
(Dibujo del Chingón. Poesía del Mono)
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Sólo se que David derrotó al filisteo con una honda y una piedra. No está mal imaginarlos al revés ;)