Gente de una sola frase
Hubo una época en que existieron los hombres de una sola palabra. Con esto quería describirse a aquellos cuyos dichos o promesas no precisaban ser puestas en un papel firmado. Su compromiso “de palabra” era suficiente garantía.
Luego, cuando el prestigio y la confianza precisó de más argumentos, surgieron los hombres de una sola frase, memorable, estampada en el sagrado bronce de la eternidad.
Así han quedado y quedarán en la memoria colectiva inmensas historias de vida recortadas por la estrechez de una oración contundente. Neil Armstrong siempre será ese hombrecito que pisó la Luna pero, sobre todo, aquel que dijo “es un pequeño paso para un hombre pero un salto gigantesco para la humanidad”. Quizás, con el paso del tiempo, ya nadie recuerde a Galileo Galilei y su vasta obra, pero recordará “y sin embargo se mueve”.
Cada país tiene sus ejemplos de hombres probos o estúpidos que aún son celebrados por una única frase, célebre, póstuma, o pegajosamente televisiva.
Claro que siempre habrá casos peores, donde la historia cometa el más atroz de sus resúmenes. Vidas que pasarán al olvido como gente de una sola cifra: el cero a la izquierda.


Arcoiris dijo
Oye eso me puso a pensar.... cual seria mi frase?
y la tuya?
Bananos...mucho bananos para ti mono.
20 Octubre 2005 | 07:16 PM