Diez mandamientos para violar
con los cinco dedos de mi mano,
acariciando tus nueve lunares.
Parecen ocho, en realidad,
los siete pecados capitales...

Sobre las cuatro patas de mi cama
vamos a crear el mundo,
seis días a la semana
y el domingo, para descansar,
tres horas de sueño alcanzan
antes de volver a retozar
como dos amantes fundiéndose en uno.

Y aunque los que dividen
pretendan que apenas nos multipliquemos,
nuestro amor no es muy bueno
ni en sumas ni en restas...
De tanto dar
hace tiempo que ya
perdimos la cuenta.