Me han regalado un caballo
pero dicen
que no puedo mirarle los dientes.
Me han ofrecido un trabajo
pero a cambio me piden
que trabaje por un salario mínimo.
¡Pues métanse el trabajo y el caballo
en el culo!
¡Y relinchen
o trabajen ustedes...!











(Este es el primer poema de nuestro amigo el Tucán).