Los pájaros me persiguen.
Chimangos, chingones, tucanes.
Calandrias, gorriones, zorzales.
Todos los seres alados
imaginables e inimaginables
sobrevuelan mi casa.
Se posan en la antena,
juegan tenis en mi terraza.
Angeles, gordos y pesados,
ahuyentan hasta a los gatos.
Moscas, mosquitos, abejorros,
mariposas, polillas, avispas.
Pían, silban, zumban, graznan...
La primavera
los ha puesto exultantes,
atrevidos, pendencieros y amantes.
La ciudad no ha logrado
cortarles las alas
ni encerrarles el aire...