No sé lo que me viste...
Pero seguí mirando.
A lo mejor descubrís un paisaje
que nunca has visitado, fantasmas de recuerdos,
angustias que se fueron buscando otros veranos,
un cuadro dadaísta
en este mamarracho.
No sé lo que me viste
con tu visión aguda y entrenada
de haber mirado tanto.
Yo sentí que el misterio se abrió como dos párpados
y hasta el más fiel secreto quedaba al descubierto,
desnudo y en silencio...
No sé cómo lo hiciste.
Si fue a primera vista
o una inspección profunda de mis radiografías.
Entraste como el guiño de un leve pestañeo
y desde entonces vivo
estrábico y perdido
por esos ojos negros.
Y después dicen que el amor es ciego...
Pero no les hagas caso,
por favor...
Seguí mirando...
1 comentario
Escribe un comentario
« “Nunca soltó sus amarras. Nunca quedó a la deriva“ | Inicio | ¿Quién asesinó a nuestro bloguero Werner? »


Gracias Mono Sapiens es hermoso me hubiera gustado que me lo dedique.