Tenía un sueño vacío
que no se podía llenar con nada...

Probamos
con buenos amigos,
noches de vino y guitarra,
canciones románticas, poemas sociales,
historias de duendes y hadas.
Discursos revolucionarios.
Nostalgias de amores perdidos, pasados,
antiguos recuerdos de infancia.
Fardos de letras
usadas como relleno
y litros y litros de ausencias.
Con frases enteras
robadas de enciclopedias
y definiciones de mil diccionarios
en todas las lenguas muertas.

Pero era un sueño sin fondo
que nunca lograba colmarse...

Trajimos ejércitos en pura fanfarria,
con multitudes fanáticas
turnándose para aplaudir o alegrarse.
Gente entrenada en animar soledades.
Payasos borrachos, simpáticos beligerantes.
Ni ruidos de aviones, ni fiestas papales,
ni domadores de fieras angustias existenciales.
Podían caer primaveras,
halagos, conjuros, consejos paternos,
que nunca se saturaba
esa membrana siempre estirando
sus contornos inhabitables.

Era un sueño tan hondo
como un hueco en la sangre...

Intentamos
con mails, cartas estampilladas,
señales de humo, tarjetas postales.
Palomas volaron
llevando mensajes cifrados
con herméticas claves.
En Morse o en Braile volcamos secretos,
telegramas resumiéndolo todo
en sílabas sueltas,
toneladas de párrafos ininteligibles
y refranes populares.
Pero él tenía un sueño
de bolsillo agujereado, como una esperanza
que jamás esperase regalos.
Un ideal amputado
que no pudiese abrazarse.

Y cuando ya no tuvimos
más nada para arrojarle,
supimos entonces
que todos llevamos
un sueño vacío,
..............sin fondo,
..............insondable...
Palabras cruzadas
en un crucigrama infinito
que no se completa
con nada
..............y con nadie...