Separación de Bienes



Los hijos, inmuebles, el auto, tu móvil.
Tu padre, tu madre, tu abuelo, tu perro.
Tu programa preferido, tu cama, el nidito de amor,
tus cinco sentidos, tus dos guerras mundiales.
Tu signo en el horóscopo chino.
La muchacha que limpia. Tu casa de fin de semana.
Tu diario del domingo; crucigrama vacío.
La sonrisa estampada en medio de tu cara.
Tus orgasmos fingidos.
Tu nada de nada.
Tu honor empeñado.
Tu patria, tu estirpe, tu cuenta bancaria,
la bandera flameando,
tu poema a la vaca,
tu mapa trazado entre líneas punteadas...
Es un divorcio de hecho.
No quiero abogados, papeles firmados
bajo tu democracia representativa.
No quiero tu tele, tu armario, tu voto cantado,
tus cien diputados, tus fascistas de izquierda,
tu piedad en cuentagotas, tus derrotas
que se vuelven triunfos
en las encuestas de tu psicoanalista.
Tu culpa, tus cómodas cuotas, tus estimulantes,
tus calmantes para la conciencia.
No me interesa
compartir ideales de igualdad y justicia,
repartir esperanzas, hostias consagradas,
tu pan en mi mesa, tu estado de beneficencia.
Tu extensa colección de tristezas...
Separemos los tantos y los cuantos.
Yo me quedo con todo lo que resta
y lo que pueda quitarle
al César lo que fue del César...
Pero todos tus bienes son tuyos
y puedes quedarte también con tus males...
Ya tengo bastante con siglos de historia
y prefiero arrastrar mi sombra entre otras,
por nuevos paisajes
y calles de tierra.


American Girl dijo
Me encanta! Muy bueno.
5 Septiembre 2005 | 10:11 PM