23 de Agosto: “Día Internacional de la Mentira Piadosa”

Tal vez no haya una verdad única sino una serie de certezas comprobables pero, lo que es seguro, es que existen muchísimas más variedades de mentiras que de verdades incuestionables.
La "mentira artística" que logra hacer galopar a Unicornios y vomitar fuego a los Dragones, allí donde la mirada realista sólo puede ver una llanura vacía. La “mentira patológica” que se transforma en una compulsión a inventar toda nuestra historia sólo para causar la admiración constante de los otros. La “mentira ideológica” propia de verdaderos pseudólogos, casi siempre políticos o periodistas profesionales.
La categoría más amplia de la mentira abarca lo que podríamos llamar el “fingimiento o adorno trabajoso”. Llevados por la inseguridad y el miedo de no ser aceptados, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades, de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmente ha hecho, si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios. O se pueden inventar proezas sexuales para ser relatadas en un grupo de amigos. Una madre puede hacer que su hijo mejore sus notas y apruebe cursos, con el único fin de mostrarse dueña de un hijo bien educado.
Mentir parece ser un recurso fácil, sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, pero la necesidad de no ser descubiertos genera un trabajo a veces más grande que el verdadero esfuerzo. Cuanto más se cae en la tentación de mentir, más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma tal que los detalles comienzan a contradecirse y nuestra fabulación puede desmoronarse.
Pero no todo es imaginación o fantasía enfermiza y manipuladora. También existe la mentira piadosa. Aquella que nos libra de problemas mayores, como que nos expulsen del colegio o nos echen de un trabajo. La que intenta reparar un daño gravísimo para nuestra psiquis o la de nuestros seres queridos. Esta mentira ya no le preocupa el denodado afán por impresionar o ser dignos de amor y aprobación ajena. Intenta, apenas, resguardar una parte de nuestra dignidad perdida, debido a un simple error o falla que ya no es posible reparar más que con una certera fantasía.
Este sutil engaño no desea provocar la envidia de los demás, ni construir avasallantes personalidades de notoria relevancia, ni hacer creíble la más cruel de las falsedades.
Aquí, la vida imita al arte, se vale de sus más poderosos pinceles para darle otro color a una existencia que ha venido teñida de penurias y situaciones auténticamente insoportables.
Al menos, éste parece ser el motivo de quienes nos invitan a festejar, en el día de la fecha, tan noble celebración. Aunque, tal vez, nos estén mintiendo... Descarada o piadosamente...
La "mentira artística" que logra hacer galopar a Unicornios y vomitar fuego a los Dragones, allí donde la mirada realista sólo puede ver una llanura vacía. La “mentira patológica” que se transforma en una compulsión a inventar toda nuestra historia sólo para causar la admiración constante de los otros. La “mentira ideológica” propia de verdaderos pseudólogos, casi siempre políticos o periodistas profesionales.
La categoría más amplia de la mentira abarca lo que podríamos llamar el “fingimiento o adorno trabajoso”. Llevados por la inseguridad y el miedo de no ser aceptados, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades, de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmente ha hecho, si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios. O se pueden inventar proezas sexuales para ser relatadas en un grupo de amigos. Una madre puede hacer que su hijo mejore sus notas y apruebe cursos, con el único fin de mostrarse dueña de un hijo bien educado.
Mentir parece ser un recurso fácil, sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, pero la necesidad de no ser descubiertos genera un trabajo a veces más grande que el verdadero esfuerzo. Cuanto más se cae en la tentación de mentir, más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma tal que los detalles comienzan a contradecirse y nuestra fabulación puede desmoronarse.
Pero no todo es imaginación o fantasía enfermiza y manipuladora. También existe la mentira piadosa. Aquella que nos libra de problemas mayores, como que nos expulsen del colegio o nos echen de un trabajo. La que intenta reparar un daño gravísimo para nuestra psiquis o la de nuestros seres queridos. Esta mentira ya no le preocupa el denodado afán por impresionar o ser dignos de amor y aprobación ajena. Intenta, apenas, resguardar una parte de nuestra dignidad perdida, debido a un simple error o falla que ya no es posible reparar más que con una certera fantasía.Este sutil engaño no desea provocar la envidia de los demás, ni construir avasallantes personalidades de notoria relevancia, ni hacer creíble la más cruel de las falsedades.
Aquí, la vida imita al arte, se vale de sus más poderosos pinceles para darle otro color a una existencia que ha venido teñida de penurias y situaciones auténticamente insoportables.
Al menos, éste parece ser el motivo de quienes nos invitan a festejar, en el día de la fecha, tan noble celebración. Aunque, tal vez, nos estén mintiendo... Descarada o piadosamente...


tiritando dijo
Como dice la canción: "..en brazos de la soledad..vendió su alma al Diablo..y aqui tu yo brindado por un Adios... Vamos a engañarnos y dime mi cielo que esto va durar siempre..."
23 Agosto 2005 | 10:05 PM