No quiero hablarte, mi amor,
de las cosas que aprendí en los discos,
quiero contarte como yo viví
y todo lo que sucedió conmigo.
Vivir es mejor que soñar
y yo sé que el amor es algo bueno
pero también sé que cualquier canción
es menor que la vida de cualquier persona.
Por eso cuidado, mi amor, hay peligro en la esquina...
Ellos vencieron
y la barrera está cerrada para nosotros
que somos jóvenes...
Para abrazar a tu hermano
y besar a tu novia en la calle
fue que se hizo tu brazo, tu labio y tu voz...
Y me preguntas por mi pasión,
yo te digo que estoy encantada con otra invención
que voy a quedarme en la ciudad,
no voy a volver al desierto,
pues veo venir en el viento
el aroma de la nueva estación
y ya comprendo todo, en la herida viva de mi corazón.
Ya hace tiempo que te vi en la calle;
cabello al viento, gente joven reunida...
En la pared de la memoria
ese recuerdo es el cuadro que duele más.
Mi dolor es percibir
que a pesar de haber hecho todo lo que hicimos
todavía somos los mismos y vivimos
como nuestros padres.
Nuestros ídolos aún son los mismos
y las apariencias no engañan, no.
Me dices que después de ellos
no apareció ninguno más...
Y hasta puedes decirme que ando por fuera
o estoy inventando,
pero eres tu quien ama el pasado y que no ve
que lo nuevo siempre llega...
Hoy yo sé que quien me dio la idea
de una nueva conciencia y juventud
está en su casa guardado por Dios,
contando el vil metal.
Mi dolor es percibir
que a pesar de haber hecho
todo, todo, todo lo que hicimos,
todavía somos los mismos y vivimos
como nuestros padres.