LONDRES – Si el número global de indigentes va en dramático ascenso, como quedó en claro durante la reciente campaña para combatir la pobreza, la cantidad de personas que amasan fortunas por primera vez sigue el mismo acelerado ritmo. En Australia, por ejemplo, el número de personas con un capital superior al millón de dólares y con ganancias anuales de más de 250.000 dólares saltó de 17.000 en 2003 a 134.000 el último año.
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Estos flamantes millonarios suelen mantener la fortuna en el seno de sus familias y comparten, por lo tanto, el temor a que sus hijos tiren por la borda todo lo obtenido.
Estudios académicos respaldan su inquietud. Tras analizar durante una década más de un centenar de traspasos de mando de empresas familiares -de padres a hijos o a parientes cercanos-, expertos de la Columbia Business School de Nueva York confirmaron la veracidad del viejo adagio "la primera generación hace la fortuna y la segunda la despilfarra". El capital de todas las compañías estudiadas bajó en promedio un 18 por ciento en los primeros tres años que siguieron al cambio de mando. Y ninguna, hasta ahora, ha dado muestras de recuperación.
En más de 27 países, los grupos familiares controlan un promedio de 53 por ciento de las empresas con un valor de más de 500 millones de dólares que cotizan en bolsa.
Varios bancos y consultoras se han dado cuenta de las oportunidades creadas por esta masa de multimillonarios a quienes les quita el sueño el futuro familiar. Sus "colonias de vacaciones financieras" fueron diseñadas para saciar la demanda de esta angustiada clientela, que teme que sus hijos no aprendan el verdadero valor del dinero.
Las "colonias de vacaciones financieras" duran entre tres días (como es el caso de la organizada por Merrill Lynch) y una semana (American Express Bank y Citigroup) y suelen tener lugar en las sedes centrales de las instituciones financieras en la City londinense. Los cursos están dirigidos a jóvenes de entre 18 y 25 años. El tamaño promedio de las clases es de 30 personas.
La demanda es alta, pero el ingreso es sólo mediante "invitación exclusiva y personal" de la institución financiera a su más adinerada clientela internacional.
"La intención es darles a los jóvenes la oportunidad de familiarizarse con el gran mundo de los negocios en un entorno seguro -explicó Penny Smith, directora de marketing de American Express Bank-. Es por eso que los ponemos en grupos a armar portfolios de inversiones globales y a competir entre ellos en la venta y compra de acciones. Los papeles son, por supuesto, de fantasía. También les hacemos actuar diferentes roles financieros, como el de gerentes, agentes bursátiles, inspectores de impuestos... algunos encarnan incluso el papel de sus propios padres."
Su original servicio ofrece una potencial ventaja a las familias con fortunas de reciente creación: pone a sus hijos en contacto con pares en situaciones similares. De esta forma pueden construir una valiosa agenda de amigos y conocidos, capaz de asegurar el ascenso en la escalera social. Las "colonias de vacaciones financieras" serían así una alternativa rápida y económica a la red de influencia y poder que hasta hace poco sólo el paso por Eton, Oxford o Cambridge podía garantizar.
Extractado de Graciela Iglesias
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Y en los ratos libres juegan al monopoli.