Hace seis meses
que no pagamos los impuestos,
nos cortaron el gas, la luz
y el agua la juntamos a baldes cuando llueve.
Y cuando llueve, somos felices...
Deudos y deudores nos dejan mensajes
debajo de la puerta.
Mucha torta frita, agua, harina y grasa,
nunca faltan
manos solidarias que acercan un pan duro.
Y somos felices
cuando entra una moneda,
la plantamos
esperando que crezca
un árbol de billetes
verdes, o aunque sea colorados...


Selvas tropicales en el living,
crece en el patio un bananero,
pasa un avión y nos fumiga
lociones contra la pediculosis
como si fuésemos mosquitos del dengue.
Y somos, a duras penas, felices.
Los vecinos nos miran
igual que a insectos
y le echan dos gotitas
de lavandina a la lechuga
para evitar los gérmenes.


El universo se expande y desparrama
y nosotros en la casa...
Giran sistemas planetarios
en torno a galaxias espiraladas
y nosotros
esperando que el sol
seque la ropa en la terraza.
Somos felices cuando todo se nos niega
y aunque nada nos cause
demasiada gracia...