“A veces, pero no soy el único al que le pasa, tengo la sospecha de pertenecer a una especie que tiene ganas de extinguirse. Como si estuviera cansada de sí misma. Tampoco las especies son inmortales. Eso ya lo sabemos, pero es curiosa la idea de pertenecer a una especie que corre el riesgo de desaparecer a causa de un banal equívoco epistemológico. Porque no se conoce, porque cree ser lo que no es. Los seres humanos se ven a sí mismos como guerreros inteligentísimos. Racionales, dominantes, vencedores. Están convencidos de que el primer acto que hizo humana a la Humanidad fue empuñar un arma, y que nuestra especialidad respecto a otros animales consiste en la capacidad de doblegar a la naturaleza. Pensamos que en el mundo se gana o se pierde, creyendo que la competencia es todo. Pensamos que racionalidad hay una sola, la que corta, divide, reduce.
¿Puedo llamar a eso un equívoco banal y transparente?
Si los seres humanos fuésemos verdaderamente esa especie dominante que nos vanagloriamos de ser, estaríamos extinguidos desde hace rato. Además, si los únicos principios que sustentan la vida en general fuesen sólo el de selección natural y supervivencia del más apto, la vida no existiría. Hay otras condiciones que hacen posible la vida y la evolución. La vida es también simbiosis y compatibilidad, mutación arbitraria y creación; los seres humanos, como cualquier otra criatura, y a veces más que otras, son también empatía y solidaridad, tolerancia y cuidado”...


Extractado de Guillermo Piro