Como en Argentina justo fue el día del amigo, recibí muchos mensajes de seres entrañables de los que no tenía noticias hace por lo menos seis años. La hecatombe argentina, MI propia hecatombe, alejaron a los amigos como ahuyentados por venenosos insecticidas. El corazón se me agrandó de sorpresas, y por esa magia del cariño e internet, el correo se me llenó de mensajitos, como si todos me hubiesen perdonado al mismo tiempo, de alguna cagada que seguro cometí.
Todo esto ha hecho que no quiera seguir peleado con el Tucán... Pero no sé cómo hacer para reconciliarme sin perder mi dignidad, sin quedar como un bobo, sin que él crea que ganó la batalla otra vez. Da bronca. Pero también aburre andar peleado...


Las continúas peleas aburren muchísimo! Venga perdónale, en el fondo es un buen Tucán , de difícil convivencia, pero me cae bien.
Fácil monito.
Tratalo como si nada. Como si nunca se hubieran peleado, al final el pajarito se aburrirá de andar peleando el solo y, si tienes suerte, quizá hasta termine sintiendose mal por haberlo hecho.