El Regreso de King Kong
Como se podrán imaginar yo de este blog no me alimento. A lo sumo espiritualmente. Si es que existen los espíritus. Suponiendo que existan incluso las ánimas, en algo han de trabajar, asustando a las viejas, alejando a los curiosos de los cementerios, no sé. Cada tanto hay que trabajar cuando a uno lo dejan. Yo trabajo en el circo. Principalmente los sábados, y los domingos dos funciones. Hago mis piruetas. Ya saben; cosas de mono. Pero como en Buenos Aires es fecha de vacaciones de invierno, se trabaja más duro, los pibes salen como bólidos de las escuelas y quieren subirse a caballito del payaso, delatar a los gritos los trucos del mago, acariciar al monito. Pero hay gente (que ni quiero nombrar, pero vamos a llamarle EQUIS) que se aprovecha de la ausencia de uno, que se la pasa durmiendo en los laureles, que empolla en nido ajeno y, a esta altura, ustedes ya sabrán a quien me refiero...
Hay cosas que uno puede tolerar. Problemas y roces de la convivencia todos tenemos. Pero soportar la competencia desleal de un Equis, tener que aguantar la risita socarrona del Equis, sufrir en tu propia casa de la traición de un Equis cualquiera. Y todavía estar obligado a verlo anotando sus nuevos post, pergreñando astutas estrategias de Equis ante mis narices... Es demasiado para un solo mono, latino calentón, carayá, y bien porteño.
Me subí a la azotea y aullé como en la selva. Di un grito tan gutural, tan tarzanesco, que los vecinos lo confundieron con la sirena de los bomberos.
Un día de estos lo agarro del cogote al EQUIS y me hago un plumero. ¡Y que me encierren en el zoológico si pueden...!


septiembre dijo
Todos sabemos que eres un mono trabajador, no nos cabe duda.
En cuánto a EQUIS , pues decirte que hay muchos EQUIS en el mundo.Unos trabajan y otros viven de competencia desleal, traición y astutas estrategias y creéme viven mejor que los que trabajamos...
20 Julio 2005 | 08:02 PM