
Fue una tarde de verano, en un terreno baldío, cerca de casa. El Tucán de delantero, yo en el arco, y el resto del equipo que no venía, o que andaba rengo, o ya muy borracho.
Del otro lado: el hijo del comisario, el dueño de la pelota, un obispo, cuatro abogados, dos militares de alto rango, unos cuantos publicitarios, tres gerentes de banco, un asesino serial, veinticinco diputados, un financista en apuros, un boxeador retirado.
Y al Tucán le dieron ganas de ir al baño...
4 comentarios
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Bueno tenias enfrente a los que siempre ganan, no había nada que hacer. ¿tu no te fuiste?
Yo todavía sigo atajando.
Pero sentado en una silla...
Pero qué tipo este. ¿A quién se le ocurrió jugar con esos? Nononono, la próxima vez que los veas huye huye lo más rápido que puedas...
Por lo menos quedaste vos que eras el arquero.
Ahora el equipo contrario era un verdadero seleccionado de estrellas.... como el nuestro en el mundial de Italia!!!.... pero que perdió con el modesto Camerun ¿te acordas?