La Coctelera

El Mono Sapiens

 

16 Junio 2005

Cuando los Norteamericanos mataron a King Kong


El nunca muy elogiado psicólogo Wilheim Reich ya sabía que, pese a todo, la guerra la habían ganado los alemanes y no los aliados.
Después del Día D y más allá de los festejos y la V de la victoria, el nazismo se había infiltrado en la conciencia colectiva como un virus ponzoñoso, para alojarse subrepticiamente en el cuerpo social hasta nuestros días. Su cultura del odio racial, el poder absoluto, la invasión infinita del territorio ajeno, el rechazo a la diferencia y a la minoría, habían ganado. El uso siniestro de la propaganda, la intolerancia y el militarismo, entre otros venenos, se colaba en nuestra sangre.
La reconstrucción de Europa, la nueva sociedad de consumo y la llegada de la televisión, enmascararon por un tiempo los efectos de esa presencia infecciosa. Pero, rápidamente, los primeros síntomas comenzaron a aparecer...
Los “yanquis” con la excusa del comunismo y los “comunistas” con la excusa de la contrarrevolución invadieron cerebros y territorios ajenos en forma sistemática y legalizada. Sofocaron toda expresión libertaria de los pueblos, cada intento de belleza y rebeldía.
Hoy quedan solo los yanquis, hijos piratas de la peor tradición europea, asesinos sofisticados que están logrando en su vigilia lo que Hitler apenas soñó: adueñarse del mundo entero, de todas las cosas, de todas las mentes y los corazones globales.
Cuando los norteamericanos mataron a King Kong, en el cine, los espectadores yanquis lloraban por la injusticia que se cometía ante ese monazo enamorado, incomprendido, tierno en su grandeza de cachorro herido por aviones, abrazado al Empire State con gesto de no entender a esos plomitos made in USA que entraban en su cuerpo de Rey del paraíso perdido. Lloraban en la oscuridad de la sala porque sabían del crimen que su ejército estaba cometiendo en nombre de la civilización occidental y cristiana. Pero después salían aliviados de que la Séptima Avenida no estuviera llena de monos. Comían una hamburguesa en la esquina. Y se tomaban un whisky o un sedante para dormir su conciencia patriótica, su insomnio de éxito irrefenable, su sonambulismo de mercado...
Y a partir de aquel momento, se les fue haciendo costumbre masacrar medusas del espacio, marcianitos verdes, guerrilleros, latinos, vietnamitas, godzilas norcoreanos...
Cuando los norteamericanos mataron a King Kong, asesinaban lo mejor del ser humano, el instinto de conservación, el amor por la naturaleza, la libertad indomable y salvaje, la maravillosa bestia que todos llevamos dentro.
Cuando los norteamericanos mataron a King Kong se mataban a ellos mismos. Se transformaban en un muerto que engulle vida, gelatinoso, omnipotente, chupasangre, salido de la más mediocre película de terror hollywoodense. Y desde allí continúan interpretando ese miserable guión escrito con sangre, tecnología y cocaína, mientras nosotros, los monos, los diferentes, los subdesarrollados resistimos sus embates como bien o mal podemos; ahuyentando aviones con una mano y, con la otra, abrazando lo poco que nos queda...
Nuestras crías ya nacen mordiendo los dientes, afilando las garras, preparando el zarpazo... Criaturas gigantes que inventarán el regreso de un nuevo animal indoblegable...

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Finchu

Finchu dijo

O no...
En todo caso muy buen articulo.

16 Junio 2005 | 08:13 PM

=La Fulana=

=La Fulana= dijo

¿Nada más que muy buen artículo? Creo que el mono está expresando una esperanza, que fuera de esa esperanza "acristianada" y pasiva, debería ser para muchos de nosotros una esperanza activa, reflexionada y accionada, guiada por la firmeza de estar opuestos a esta naturalización del sinsentido en el que vivimos. A fuerza del desánimo no nos pueden ganar.

16 Junio 2005 | 11:38 PM

Finchu

Finchu dijo

Siento que creais que mi opinion pueda generar desánimo, yo no digo que no halla que luchar, yo no digo que halla que conformarse, solo digo que en todo tiempo quisieron hombres solucionarlo todo y crearon monstruos que costaron enormes sufrimientos.

17 Junio 2005 | 01:33 AM

Nanivo

Nanivo dijo

Se que la película se estrenará en diciembre del 2005. Por los comentarios que han escrito anteriormente he visto los traileres de la película.
Me gusta los escenarios de la ciudad de New York; de los años 1930, un país sumido en depresión económica, su gente que crédula. Hasta pensar que hay islas perdidas con civilizaciones salvajes.

16 Agosto 2005 | 05:15 PM

Rick

Rick dijo

Estamos hablando de una película que se estrenará a finales del 2005, pero ha creado mucha expectativa. Eso nos dice bastante a su favor y más si viene de la mano de un jun buen director. Espero con ansiedad la fecha de estreno

16 Agosto 2005 | 05:15 PM

Geo

Geo dijo

Es una mega producción, ahora las cosas se hacen a lo grande... más espectaculares .. Más emoción.. los movimientos son más estilizados. el gorila parece gorila no un un robot con problemas de locomoción

16 Agosto 2005 | 05:16 PM

El Mono cinematográfico

El Mono cinematográfico dijo

Si, están muy bien las mega producciones, los grandes escenarios neoyorquinos y los efectos especiales... Pero yo quiero ver un argumento donde el mono sea el que gana. (Y no me refiero al planeta de los simios). Que le gane a ese ejército de asesinos cocainómanos y seriales yanqui.

16 Agosto 2005 | 07:12 PM

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El capitalismo no es salvaje. Es el imperio de la civilización, el más alto exponente de la perversión de la inteligencia usada para la dominación de la naturaleza y la explotación de animales y hombres, tratados como bestias de carga. Nuestro instinto de conservación, esa bella fiera apenas domesticada, resurgirá y seremos kingkones.
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