Categoría: POEMAS SIMIESCOS
23 Agosto 2006
Vámonos...
Vámonos que ya es la una...
Vamos. Nos vamos. Ya nos estamos yendo.
Levantemos el culo de esta silla.
Apuremos el trago. Si es necesario
paguemos la cuenta y,
mutis por el foro,
trepemos por los techos.
¿Qué hacemos aquí sentados todavía...?
Afuera está el mundo,
la vida no es ésto, o es ésto y no espera.
La muerte nos pisa los talones,
la muerte hace footing y jadea a nuestro lado.
Tomemos envión y en el impulso
saquemos fuerza del desánimo.
¡Rajemos muchachos, salgamos corriendo!,
la facha fatal contra el viento
y una loca razón trotando en el pecho.
Vámonos,
vámonos de una buena vez
y para siempre.
Dejemos que atrás el pasado se vuelva
un recuerdo presente.
No importa el futuro
si quiere venir, ya vendrá,
lo importante es andar
con el horizonte teñido en la frente.
Vámonos, vámonos ya...
Que es tarde,
muy lejos
y urgente.
 
 
(poesía dedicada al amigo Finchu, que en este sitio ha escrito uno de los poemas más rudos y honestos que he leído últimamente).
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4 Agosto 2006
En esta casa
nos gusta discutir en voz alta
para que se enteren los vecinos...
No ponemos reparos
en los contraltos ni en los barítonos.
No escatimamos
aullidos ni maldiciones.
Ya entrada la tarde,
nos colocamos
frente a frente,
en el patio
y empezamos por lo bajo,
hasta elevar el tono y el volumen
al punto justo del escándalo.
Recién entonces,
los vecinos,
subidos en las terrazas
y sobre los tanques de agua,
se animan a asomarse
y dar sus primeras opiniones
acerca de la concordia
entre los pueblos
y la paz en el mundo...
Al caer la noche,
el invierno apacigua los ánimos
y todo se enfría...
Pero en los días de verano
en que andamos decididamente malhumorados,
aprovechan para echar más leña al fuego,
caldeando el ambiente
con verdaderas reyertas
desaforadas.
En todos estos años,
al calor de nuestras discusiones,
como en torno a una fogata,
se han formado
amistades duraderas
y enemigos irreconciliables,
noviazgos que prosperaron
en familias que proclaman,
en otros hogares,
a los gritos sus certezas,
grupos de afinidad
unidos por balcones o azoteas,
inquilinos separados
por ocultas discrepancias
doctrinarias o simples
cuestiones de pollera.
Los sábados de noche
usábamos megáfono
creábamos la gresca
con rotura de platos,
estridencias, peloteras
y en el patio se invocaban
todas las disputas y los temas:
la caída del cabello,
feminismo y patriarcado,
los múltiples usos del rayo láser,
la situación geopolítica del Congo,
con citas y notas bibliográficas
para completar el panorama
de vecinos exigentes y avezados.
Entre pulla y pulla,
los viernes bien temprano
se armaba de tertulia y mate amargo,
puteando con fina verborragia
sentencias de almanaque,
refranes, coplas populares
y cuando el fragor de la trifulca
lo indicara,
escenas enteras de La Odisea,
textos breves de Ionesco,
las obras completas de Kropotkin
y mensajes del comandante Marcos
desde la sierra Lacandona.
Así se difundían las ideas
en épocas de espanto y aislamiento;
los domingos de otoño
se acercaban
vecinos de otros barrios,
tendidos como medias
de los broches,
se aferraban con una mano a las antenas
y con la otra
pedían la palabra,
traían nuevas problemáticas,
discurseaban
y el debate se extendía
entre las casas
y en otros barrios celebraban
desavenencias multitudinarias
en asamblea permanente,
discusiones federadas.
Entonces
el mundo,
de verdad,
era una aldea
y no existían ya puertas ni ventanas,
distancias insalvables,
monólogos
ni mucho menos
medianeras.
En primavera
todos conocían algo de todos
y se sabía
que en este patio
nos gusta discutir en voz alta
para que se enteren los vecinos,
que andamos mal
entre nosotros,
siempre alguna crisis de pareja,
ganas de luchar,
de dar batalla;
ánimos de amor
y de pelea...
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15 Junio 2006
Rota.
La silla rota.
Los platos rotos.
La dura aguja del reloj, partida.
Partida al medio
la ilusión, el ansia de sentarnos
a conversar junto a la mesa.
Roto el corazón, el hígado, las vísceras.
Rota la calma, la paciencia, la esperanza rancia.
Rota la mueca, el gesto, roto el espejo
en el que se repiten otras
varias roturas varias...
El sueño roto, el roto despertar de pesadilla.
Seriamente averiado el motor
que maquina las cosas.
Descuajeringada la mesa, entonces,
con sus patas vencidas y cluecas.
Decididamente rajado el diálogo,
la comunicación entre pares o impares
ante esa mesa rota, frente a esas sillas rotas.
Fracturada la pasión,
hecha añicos
la atracción entre opuestos que se aliaban
en la noche estrellada de galaxias.
Ya desintegrado el átomo de nuestro amor
en millares de unidades divisibles
por sí mismas.
Allí,
donde han desgarrado hasta el humor
y la amistad se torna quebradiza.
Cuando no quedan más que trizas,
fracciones
y trocitos que apenas causan gracia,
nos reímos,
con método implacable
volvemos a juntar pedazos sueltos,
dispuestos a fundir,
coser o remendar cada fragmento...
Por pura vocación.
Por mero encanto...
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2 Junio 2006

Un cumulonimbos se ha detenido
sobre nuestras cabezas.
Nos cerca
un sistema de baja presión
de isobaras cerradas y concéntricas.
Parece desplazarse,
cargándose de soretes de punta
y amenazas de tormenta,
pero en verdad
permanece inmutable
sobre este exacto rincón del planeta.
Es un frente estacionario
que hace noche la tarde
y oscurece el presente
con nimbostratos que ocultan
granizo, chaparrones, ventiscas.
Promete
aguaceros, tifones, vendavales.
Diluvios universales,
lloviznas intermitentes...
Pero se queda acechando,
llenando de bruma la niebla.
¡Soplen, muchachos, soplen!
¡Soplen con todas las fuerzas!
Es preferible despertar tempestades
que andar de pronóstico incierto,
esperando que lluevan peces y panes
y ese huracán que no llega.
(Poema dedicado a Grismar y Cinzcéu del blog Antes de la lluvia)
servido por titi
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23 Mayo 2006
 A mí también me hubiese gustado ser director de orquesta, tener los pelos parados y una batuta en la mano; interpretar la partitura de la vida y que todos llorasen de emoción sincera.
Hubiese sido lindo transformarse en astronauta y salvando distancias contemplar la estela de algún cometa. Cambiaríamos el mundo, superando el espíritu de una época desoladora y violenta.
Te habría encantado descubrir una plurivacuna que lograse el fin de las patologías. Derrotar con argumentos propios los principios que sustentan todas las vertientes del dolor y la injusticia. Ser un paradigma de la humanidad, creador de nuevas y originales cosmogonías.
Soñar con los ojos cerrados, despertar con los sueños abiertos...
Haber inventado el paraguas y el primer día de tormenta pasear por las calles sin mojarse, para asombro y envidia de empapados transeúntes bajo la lluvia.
Pero aquí estamos, amigo, apenas animándonos a encender este poema y acercar las manos, acariciando                     tibiezas...
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29 Abril 2006
2- Poesía táctil en Ghuptak 139-Z
Los seres de apariencia humanoide que pueblan este rozagante planeta poseen una refinada sensibilidad interior que encuentra su correlato externo en la expresión, casi automática, de un rubor que permite enterarse rápidamente de sus estados de ánimo.
Mediante este sencillo atributo natural y prácticamente sin buscarlo, los Ghuptákeos han desarrollado un sistema de lecto-escritura táctil para representar sus notaciones matemáticas, musicales y literarias.
Se trata pues de un sarpullido espontáneo, pero que artísticamente entrenado consigue disciplinarse en un relieve geométrico de puntos, organizados como una matriz de filas y columnas, que convencionalmente pueden leerse de arriba a abajo y de izquierda a derecha.
La presencia o ausencia de pústulas o granos permite la codificación de los símbolos. En este ingenioso aunque irritante sistema, la mayoría de los signos de puntuación y algunos caracteres especiales se codifican directamente con un eczema de color vibrante. Los títulos se expresan casi siempre con un orzuelo mayúsculo o mediante un contundente forúnculo que se destaca sobre el cuerpo del texto, normalmente escrito como una simple erupción de espinillas que ofician de letras y palabras, formadoras de oraciones o párrafos.
Aunque la mayor parte de estos jeroglíficos vivientes han sido descifrados, ciertas ronchas ininteligibles dificultan aún el trabajo de los traductores que, de manera consensuada, han optado por ajudicarlas a borrones, semejantes a involuntarias manchas de tinta o casuales errores de imprenta.
Más allá de toda improvización epidérmica, luego de intensísimos siglos de labor literaria, sus obras representan verdaderas urticarias expresivas de la más exquisita composición dramática.
Un clásico de la literatura Ghuptákea es el extenso y picante poema de amor eritemático del que aquí solo seleccionaremos un breve fragmento:
Allí donde posas tus manos frías,
amada mía,
tus delicados dedos
desgarrando la piel a jirones
en búsqueda infinita
del tesoro oculto en mi alma herida,
no hallarás más que silencio,
resecos chancros
y antiguas cascarillas.
No rasques allí donde más duele,
amada mía,
acaricia apenas
la extensión de mi llaga abierta
y sabrás el secreto de mis días...
servido por titi
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28 Abril 2006
1- Literatura erótica en Galífedes 357-B
Los habitantes del séptimo planeta del sistema Acronk son trovadores de una asombrosa aunque poco fecunda producción erótica, quizás debido a su estructura morfológica. Poseen 44 anos con esfínteres, 127 penes tentaculares, 23 apéndices eréctiles y 64 hendiduras succionantes.
Al contar con un solo y poderoso estómago, les basta con alimentarse copiosamente una vez al año para mantener en perfecto estado su metabolismo. Sin embargo, al ser hermafroditas y trisexuales, pasan largos períodos de su día -de 34 horas- dedicados a satisfacer sus apremiantes necesidades auto y pluricopulatorias. Con semejante contextura biológica, los Galífedos no disponen de demasiado tiempo para sublimar por el arte.
No obstante, cada tanto algún Galífedo consigue extraer uno de sus apéndices para destinarlo al libre ejercicio de la creación literaria, antes de retornar a su orgía multiorgásmica. Gracias a esas breves pausas expresivas se ha logrado obtener pequeñas pero abrumadoras piezas poéticas que transmiten una refinada aunque gutural invocación desgarradora.
No ha sido difícil, pues, seleccionar y traducir entre sus escasos manuscritos -o tentáscritos- un poema que al menos deje constancia en este Manual de su aporte a la Cultura Universal e Intergaláctica. Lo bueno, si breve, doblemente bueno.
“Methashacaiponem” de Malbrium Thorduhosiat
Erosión de gónadas y túbulos seminíferos,
heróica abrasión de ureter contra ureter.
Ductos eferentes perforan la albugínea
y desenrrollan el flagrante epidídimo
hasta el goce de los infundíbulos.
Methashacaiponem, Methashacaiponem...
Trincan múltiples consortes
sus cuerpos cavernosos y esponjosos
entre húmedos folículos ováricos
en cuyo epitelio ocurre
el milagro de la espermatogénesis.
Methashacaiponem, Methashacaiponem...
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26 Abril 2006
Me dijeron que habías muerto...
de inanición en el desierto,
machacado a golpes de matraca
en el tumulto de un carnaval violento.
Yo pensaba que habías muerto...
En una estampida de elefantes ciegos,
carcomido desde abajo por pirañas,
de malaria en plena selva
y de manera vegetal o sanguinaria.
Que los jíbaros te achicaron la cabeza
y yacías en la punta de una lanza
atravesado.
Me dijeron que habías muerto
de total aburrimiento
en la fila de un oscuro ministerio,
esperando una ayuda del Estado
que aún no llega...
Yo creí que estabas muerto...
Que ya habías malgastado
tus exactas primaveras
y ya rentabas un pisito en el infierno.
Que te habían sacado con los pies para adelante
de un sórdido prostíbulo,
después de una fiesta letal e inolvidable.
Que eras pasto de las fieras.
Un suspiro extraviándose en el aire.
Me dijeron
que te habían disparado por la espalda
intentando cruzar una frontera,
traficando atardeceres
y destellos de luna llena.
Herido mortalmente
en una guerra anónima y ajena.
Que te habían encontrado
violando la ley de gravedad
y fusilado en pleno vuelo.
Yo pensaba que habías muerto...
De una colitis fulminante.
Atropellado por el carro del lechero,
desnucado en un accidente ferroviario,
ahogado en un vaso de aguardiente;
por una sobredosis de cinismo
tu último aliento
se habría despedido para siempre.
Que mirabas crecer los rabanitos desde abajo.
Que te habían devorado las gaviotas
luego de un naufragio.
Torturado en Guantánamo.
Destripado por un asesino a sueldo.
Ahorcado. Empalado. Electrocutado.
Molido a palos...
O que te habrías suicidado por cansancio
de una vida acomodada hasta el hartazgo,
con los dedos en V
en un enchufe de pared.
Que un mal rayo te había partido en cuatro,
chamuscado como un pollo rostizado;
eras polvo, fatal ceniza del olvido eterno.
Que habías fallecido sin más trámites
y eras un legajo ya resuelto y archivado.
Te lo juro
por mi madre, por mi padre y por mi hermana;
yo te hacía más cadáver que difunto.
Y mira tú a tí tan rozagante...
Un mundo que agoniza
y sin embargo
da gusto verte existir
y sonreír
lo más campante...
servido por titi
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