Como es de dominio público, los monos somos muy pulcros. Nos pasamos un tercio de nuestro día expulgándonos y acicalándonos unos a otros. Sin embargo, también es de público conocimiento nuestro rechazo al agua, la casi instintiva negación al baño. Esta modalidad simiesca nos ha llevado en muchas ocasiones a buscar sustitutos de la ducha y el jabón, por lo que -desde hace milenios- ostentamos una amplia información sobre la coméstica alternativa. Las grandes firmas de la industria como Vogue, Lancaster o José Chanel, ya experimentan con novísimos productos que revolucionarían el mundo de la belleza. Los laboratorios apresuran los primeros seis lanzamientos de la nueva tendencia Monkey.
ORIGINS (Crema hidratante): basada en el pecado original, incorpora la manzana rayada y resfregada a conciencia para humectar y nutrir por la fuerza, sí o sí, a todos los poros. ¡Muy fresh!
BOURJOIS (Rubor): nada más exclusivo que rozar apenas las mejillas sobre hortiga venenosa, si se quiere lucir un bonito colorete. O la ceniza volcánica, si lo que se busca es la elegancia de palidecer. ¡Very chic!
NUT (Delineador): unos ojos bonitos se harán más llamativos apretando entre sus cuencas dos cáscaras de nuez durante media hora. ¡Fabulósico!
ANTIQUE (Cera depiladora): como por el momento, la esquila o depilación de mono no es una práctica frecuente, se aconseja seguir a la vieja usanza; afeitando o arrancando sin piedad. ¡Guánderful!
RAYHON (Esmalte para garras): a la hora de la intimidad, nada mejor que mostrar ese aspecto salvaje que ofrece una simple pincelada de esta agresiva marca. ¡A la pipetuá!
MONKEY TOUCH (Lapiz de labios): mascar moras silvestres te dará el especial toque violáceo para la noche. Durante el día, la remolacha te otorgará esos bellos labios de mona aulladora, que son el último grito de la moda europea. ¡Ahhhggh!
!Mercí, mercí, mercí! Pepitito Chanel...
¡No vemos la hora de embadurnarnos con esta monada! ¡Chuick...!
Categoría: Monotonías
b- Cuelgue un Teléfono Movil, con pulsos libres por un año, del techo de la habitación. Coloque una escalera para poder alcanzarlo sin problemas; asegurándose de que no exista ningún otro modo de llegar al Movil (con acceso a Internet gratis), que no sea subiendo por sus escalones. c- Instale en el techo un sistema automático sincronizado de manera tal que, cuando cualquiera de los 20 consumidores quiera subir la escalera para alcanzar el Movil, haga caer una lluvia de agua bien helada en toda la habitación. d- Los consumidores, aún aquellos de más alto coeficiente de compulsión a las delicias de la oferta y la demanda, aprenderán rápidamente que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada. e- Luego, cambie uno de los 20 consumidores por otro nuevo. Inmediatamente éste intentará subir la escalera para alcanzar las virtudes del telefonito, y sin entender por qué, antes de tocar la escalera, será golpeado salvajemente por los otros 19. f- Cambie ahora otro de los viejos consumidores por otro nuevo. Entonces será golpeado también salvajemente, y el anterior -apenas recuperado-, posiblemente sea el que más fuerte le pegue. g- Continuar el proceso cambiando los 20 consumidores originales, hasta que queden únicamente nuevos consumidores. h- Ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurre pensarlo, éste será masacrado por el resto de los humanos previamente adiestrados y sometidos al experimento. Pero lo curioso es que ninguno de los consumidores, así encuestados, tendrá la menor idea de lo que está pasando, ni el por qué se les había hecho tan visceralmente imprescindible comunicarse con la más movil de las telefonías celulares. |

