23 Agosto 2006
Vámonos...
Vámonos que ya es la una...
Vamos. Nos vamos. Ya nos estamos yendo.
Levantemos el culo de esta silla.
Apuremos el trago. Si es necesario
paguemos la cuenta y,
mutis por el foro,
trepemos por los techos.
¿Qué hacemos aquí sentados todavía...?
Afuera está el mundo,
la vida no es ésto, o es ésto y no espera.
La muerte nos pisa los talones,
la muerte hace footing y jadea a nuestro lado.
Tomemos envión y en el impulso
saquemos fuerza del desánimo.
¡Rajemos muchachos, salgamos corriendo!,
la facha fatal contra el viento
y una loca razón trotando en el pecho.
Vámonos,
vámonos de una buena vez
y para siempre.
Dejemos que atrás el pasado se vuelva
un recuerdo presente.
No importa el futuro
si quiere venir, ya vendrá,
lo importante es andar
con el horizonte teñido en la frente.
Vámonos, vámonos ya...
Que es tarde,
muy lejos
y urgente.
 
 
(poesía dedicada al amigo Finchu, que en este sitio ha escrito uno de los poemas más rudos y honestos que he leído últimamente).
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16 Agosto 2006
Por alguna razón demasiado ciberenigmática para un sencillo mono de barrio y su tucán, el que había sido nuestro dulce hogar se ha transformado en un sitio lleno de incompatibilidades con cada uno de los navegadores. A veces no se puede entrar o se ve por la mitad o no se pueden dejar comentarios. Lo que más nos ha entristecido es que una gran cantidad de los post anteriores (más de 400 artículos) aparecen desarmados, con letras gigantes, increíblemente pequeñas o decididamente invisibles. Reconozco el pecado de haber utilizado el código html para embellecer un poco los textos pero, en todos los casos, me he tomado el trabajo de verificar su normal funcionamiento en cada navegador antes de publicarlos. Las mejoras y cambios que se establecieron en La Coctelera parecen haber entrado en choque con estos códigos que antes funcionaban a la perfección. He probado entonces en publicar el último poema "Conventilleros" sin agregar nada más que los valores establecidos por La Coctelera; aun así los problemas continúan y el poema se ve por la mitad y no se le pueden dejar comentarios. Así que ya no sabemos qué hacer. Mientras esperamos que las cosas se solucionen estamos preparando, con nuestro amigo el Ingeniero Ovest, un nuevo blog en otro sitio. Este próximo delirio ya lleva el nombre de "El País Bananero", que, al ser un periódico de noticias frescas tratadas con humor, está en proceso de elaboración. Su frase de cabecera (proveniente del Dr. René Favaloro) será "Trabajamos por el país y nos pagan con mortadela". Cuando el proyecto esté más o menos visible ya se lo comunicaremos. Mientras tanto seguiremos posteando aquí como se pueda. Y en espera de que este viejo blog se estabilice y mejore. Un abrazo de Mono y un aletear del Tucán para todos.
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4 Agosto 2006
En esta casa
nos gusta discutir en voz alta
para que se enteren los vecinos...
No ponemos reparos
en los contraltos ni en los barítonos.
No escatimamos
aullidos ni maldiciones.
Ya entrada la tarde,
nos colocamos
frente a frente,
en el patio
y empezamos por lo bajo,
hasta elevar el tono y el volumen
al punto justo del escándalo.
Recién entonces,
los vecinos,
subidos en las terrazas
y sobre los tanques de agua,
se animan a asomarse
y dar sus primeras opiniones
acerca de la concordia
entre los pueblos
y la paz en el mundo...
Al caer la noche,
el invierno apacigua los ánimos
y todo se enfría...
Pero en los días de verano
en que andamos decididamente malhumorados,
aprovechan para echar más leña al fuego,
caldeando el ambiente
con verdaderas reyertas
desaforadas.
En todos estos años,
al calor de nuestras discusiones,
como en torno a una fogata,
se han formado
amistades duraderas
y enemigos irreconciliables,
noviazgos que prosperaron
en familias que proclaman,
en otros hogares,
a los gritos sus certezas,
grupos de afinidad
unidos por balcones o azoteas,
inquilinos separados
por ocultas discrepancias
doctrinarias o simples
cuestiones de pollera.
Los sábados de noche
usábamos megáfono
creábamos la gresca
con rotura de platos,
estridencias, peloteras
y en el patio se invocaban
todas las disputas y los temas:
la caída del cabello,
feminismo y patriarcado,
los múltiples usos del rayo láser,
la situación geopolítica del Congo,
con citas y notas bibliográficas
para completar el panorama
de vecinos exigentes y avezados.
Entre pulla y pulla,
los viernes bien temprano
se armaba de tertulia y mate amargo,
puteando con fina verborragia
sentencias de almanaque,
refranes, coplas populares
y cuando el fragor de la trifulca
lo indicara,
escenas enteras de La Odisea,
textos breves de Ionesco,
las obras completas de Kropotkin
y mensajes del comandante Marcos
desde la sierra Lacandona.
Así se difundían las ideas
en épocas de espanto y aislamiento;
los domingos de otoño
se acercaban
vecinos de otros barrios,
tendidos como medias
de los broches,
se aferraban con una mano a las antenas
y con la otra
pedían la palabra,
traían nuevas problemáticas,
discurseaban
y el debate se extendía
entre las casas
y en otros barrios celebraban
desavenencias multitudinarias
en asamblea permanente,
discusiones federadas.
Entonces
el mundo,
de verdad,
era una aldea
y no existían ya puertas ni ventanas,
distancias insalvables,
monólogos
ni mucho menos
medianeras.
En primavera
todos conocían algo de todos
y se sabía
que en este patio
nos gusta discutir en voz alta
para que se enteren los vecinos,
que andamos mal
entre nosotros,
siempre alguna crisis de pareja,
ganas de luchar,
de dar batalla;
ánimos de amor
y de pelea...
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24 Julio 2006
Como es de dominio público, los monos somos muy pulcros. Nos pasamos un tercio de nuestro día expulgándonos y acicalándonos unos a otros. Sin embargo, también es de público conocimiento nuestro rechazo al agua, la casi instintiva negación al baño. Esta modalidad simiesca nos ha llevado en muchas ocasiones a buscar sustitutos de la ducha y el jabón, por lo que -desde hace milenios- ostentamos una amplia información sobre la coméstica alternativa. Las grandes firmas de la industria como Vogue, Lancaster o José Chanel, ya experimentan con novísimos productos que revolucionarían el mundo de la belleza. Los laboratorios apresuran los primeros seis lanzamientos de la nueva tendencia Monkey.
ORIGINS (Crema hidratante): basada en el pecado original, incorpora la manzana rayada y resfregada a conciencia para humectar y nutrir por la fuerza, sí o sí, a todos los poros. ¡Muy fresh!
BOURJOIS (Rubor): nada más exclusivo que rozar apenas las mejillas sobre hortiga venenosa, si se quiere lucir un bonito colorete. O la ceniza volcánica, si lo que se busca es la elegancia de palidecer. ¡Very chic!
NUT (Delineador): unos ojos bonitos se harán más llamativos apretando entre sus cuencas dos cáscaras de nuez durante media hora. ¡Fabulósico!
ANTIQUE (Cera depiladora): como por el momento, la esquila o depilación de mono no es una práctica frecuente, se aconseja seguir a la vieja usanza; afeitando o arrancando sin piedad. ¡Guánderful!
RAYHON (Esmalte para garras): a la hora de la intimidad, nada mejor que mostrar ese aspecto salvaje que ofrece una simple pincelada de esta agresiva marca. ¡A la pipetuá!
MONKEY TOUCH (Lapiz de labios): mascar moras silvestres te dará el especial toque violáceo para la noche. Durante el día, la remolacha te otorgará esos bellos labios de mona aulladora, que son el último grito de la moda europea. ¡Ahhhggh!
!Mercí, mercí, mercí! Pepitito Chanel...
¡No vemos la hora de embadurnarnos con esta monada! ¡Chuick...!
servido por titi
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12 Julio 2006
a- Introduzca 20 consumidores natos en una habitación cerrada.
b- Cuelgue un Teléfono Movil, con pulsos libres por un año, del techo de la habitación. Coloque una escalera para poder alcanzarlo sin problemas; asegurándose de que no exista ningún otro modo de llegar al Movil (con acceso a Internet gratis), que no sea subiendo por sus escalones.
c- Instale en el techo un sistema automático sincronizado de manera tal que, cuando cualquiera de los 20 consumidores quiera subir la escalera para alcanzar el Movil, haga caer una lluvia de agua bien helada en toda la habitación.
d- Los consumidores, aún aquellos de más alto coeficiente de compulsión a las delicias de la oferta y la demanda, aprenderán rápidamente que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada.
e- Luego, cambie uno de los 20 consumidores por otro nuevo. Inmediatamente éste intentará subir la escalera para alcanzar las virtudes del telefonito, y sin entender por qué, antes de tocar la escalera, será golpeado salvajemente por los otros 19.
f- Cambie ahora otro de los viejos consumidores por otro nuevo. Entonces será golpeado también salvajemente, y el anterior -apenas recuperado-, posiblemente sea el que más fuerte le pegue.
g- Continuar el proceso cambiando los 20 consumidores originales, hasta que queden únicamente nuevos consumidores.
h- Ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurre pensarlo, éste será masacrado por el resto de los humanos previamente adiestrados y sometidos al experimento.
Pero lo curioso es que ninguno de los consumidores, así encuestados, tendrá la menor idea de lo que está pasando, ni el por qué se les había hecho tan visceralmente imprescindible comunicarse con la más movil de las telefonías celulares.
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5 Julio 2006
          El equipo alemán se frena en mitad de la cancha y decide permanecer en esa posición. Los suecos se agolpan en una barrera impenetrable que cubre todo el ancho de su arco.
          Directo al túnel, los croatas pasan por alto los vestuarios y salen a la calle, interrumpiendo el tráfico en las afueras del estadio. Jugadores y aficionados cortan diversas rutas nacionales. Los franceses improvisan barricadas junto a simpatizantes españoles que recuperan su vieja pasión libertaria.
          La escuadra italiana entra en huelga de hambre por tiempo indeterminado. Prontamente se rebelan a sí mismos ante un plato de fetuccinis. Las delegaciones de México y Argentina realizan un multitudinario piquete frente a las instalaciones de la FIFA. Joseph Blatter, presidente de dicha institución, es secuestrado por el Comando Ucraniano contra los Tiros Libres y Penales Mal Cobrados.
          Todo el cuerpo colegiado de la Escuela Internacional de Árbitros, en pleno, no alcanza a frenar los disturbios. Ejércitos de referíes intentan restablecer el orden. Grupos de fanáticos les hacen tragar sus pitos o retroceder con los banderines ensartados, flameándole del culo.
          Se agitan todas las banderas, bengalas multicolores; llueven papelitos y serpentinas. La muchedumbre grita consignas revolucionarias en esperanto. Se abrazan y saltan en una única ola humana beligerante.
          El Mundial se suspende oficialmente más de treinta veces, pero nadie quiere regresar a su casa. Se da una vuelta olímpica, una eterna vuelta olímpica en cada barrio, en cada plaza. Todos llevan una copa en alto y beben y muestran la sonrisa ineludible de siglos y siglos de derrota que se esfuman en un poderoso brindis. ¡Vamos mundo todavía! ¡No está muerto quien pelea!
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30 Junio 2006
SUIZA 2006
Luego de una concisa pero no por eso menos solemne ceremonia inicial, el árbitro mira su cronómetro y hace sonar puntualmente su afinado silbato. Con un prolijo puntapié el jugador alemán da comienzo al partido. Envía el balón a su compañero de equipo que avanza directo hacia el arco suizo. Esquiva a varios contrincantes, haciendo gala de una destreza y velocidad inigualables. Sin embargo, es cortado por una maniobra intachable del defensor del seleccionado local, que se arroja al piso con escrupulosa corrección y envía el balón hacia el costado derecho. Un lateral alemán devuelve con prontitud la pelota en un exquisito pase de gol para uno de los delanteros germánicos. Pero el tiro es nuevamente desviado con enérgica resolución por la defensa suiza, meticulosa, detallista, impenetrable.
Durante varios minutos el juego se desenvuelve en el mediocampo, con ambos adversarios cuidando la pelota mediante una serie de toques justos, dando muestras de una exactitud y minuciosidad casi matemática. Suben los volantes suizos por la izquierda pero son repelidos puntillosamente por la estricta defensa alemana, hasta que, por fin, finaliza el primer tiempo...
Los aficionados de ambas escuadras esperan en tensa calma. Beben cerveza con metódica ligereza.
El segundo tiempo no presenta grandes variantes. Los suizos elaboran complicadas maniobras de ataque que por demasiado anunciadas resultan fácilmente anticipadas por la pericia técnica de los alemanes. En el minuto 65 se filtra un magnífico centro contra la valla teutona. El envío es certero y el cabezazo impecable. El disparo va directo al ángulo izquierdo. Las gargantas de los espectadores locales están a punto de estallar en jubilosa descarga. Pero el guardameta se estira con milimétrica precisión y desvía la pelota hacia fuera del campo. Rápida pero elegantemente se ejecuta el tiro de esquina, con tal rigurosidad que el balón realiza una comba perfecta, una hipérbole perpendicular al piso que se paraleliza intentando convertirse en gol olímpico. No obstante, su trayecto es interrumpido por el parietal derecho del defensor rival que lo envía esta vez hacia adelante, en lo que resulta un soberbio pase hacia el mediocampo alemán que se rearma con ordenado dinamismo.
El match se enreda en el farragoso devenir de movimientos tácticos e intrincadas sutilezas.
Los dos equipos demuestran un amplio y equilibrado dominio del juego, que se transforma en una correcta contienda entre caballeros galardonando el noble deporte del balompié y los altos valores futbolísticos.
De pronto, un fanático salta de la tribuna arrancándose mechones de pelo y reemplazándolos por matas de pasto desraizadas del campo de juego. Su desesperado gesto es imitado por numerosos espectadores que se despellejan el cuero cabelludo o se agitan en graciosos y torpes pasitos de baile.
El partido se suspende hasta próximo aviso.
servido por titi
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25 Junio 2006
BERAZATEGUI 2006

El alemán apura su último trago de cerveza. El referí hace sonar su silbato. El jugador de Alemania apunta con su pene semifláxido y escribe sobre polvo de ladrillo: “Deuchland arbeitssuchend...”
Cronómetros. Mediciones. Aplausos.
El competidor francés se esfuerza en su delicada maniobra caligráfica, pero apenas consigue escribir “Liberté. Egalité...” Y se interrumpe el chorro antes de Fraternité y en medio de silbidos, mediciones, cronómetros.
El lanzador brasilero enarbola su inmenso miembro y orina: “Ordem e progresso, a melhor torcida do mundo...”
Sonríe satisfecho y espera las mediciones, los aplausos.
El jugador argentino agita su verga y mea: “Queridos colegas alemanes, franceses y brasileros (dos puntos): quiero por la presente comunicarles que...
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